El MVP de la temporada 2025-26 de la LBPS ya tiene dueño. Y no podía ser otro que Shai Gilgeous-Alexander. El base de los Denver Nuggets ha sido elegido como el Most Valuable Player del curso tras liderar al mejor equipo de la competición con una mezcla perfecta de anotación, eficiencia, liderazgo y dominio en ambos lados de la pista. En una temporada repleta de candidatos de enorme nivel, Shai logró imponerse en las votaciones gracias a una premisa que históricamente suele marcar diferencias: ser el mejor jugador del mejor equipo. Con unos Nuggets que dominaron la liga desde el inicio y firmaron una de las mejores campañas regulares de los últimos años, el canadiense fue el motor absoluto del proyecto.
Una temporada de absoluta élite
Los números de Gilgeous-Alexander reflejan perfectamente el impacto que ha tenido sobre Denver:
26,59 puntos por partido
5,68 asistencias
5,46 rebotes
2,01 robos
54,71% en tiros de campo
36,78% en triples
84,92% en tiros libres
Todo ello en apenas 33,76 minutos por encuentro.
Más allá de la producción ofensiva, lo que terminó de elevar su candidatura fue su capacidad para controlar los partidos noche tras noche. Shai fue el metrónomo ofensivo de unos Nuggets extremadamente sólidos, capaces de ganar de múltiples maneras y que encontraron en su estrella a un jugador prácticamente imparable en el uno contra uno. Su temporada destacó especialmente por la eficiencia. Pocos exteriores en la historia reciente de la LBPS han combinado semejante volumen anotador con porcentajes tan elevados, atacando constantemente la pintura, generando ventajas y castigando cualquier desajuste defensivo. Además, sus más de dos robos por partido confirmaron también su crecimiento defensivo, convirtiéndose en uno de los guards más completos de toda la competición. El MVP más disputado de los últimos años
La carrera por el galardón estuvo lejos de ser sencilla. La temporada dejó actuaciones históricas de múltiples superestrellas.
Giannis Antetokounmpo volvió a dominar físicamente la liga con unos espectaculares 23,15 puntos, 9,77 rebotes y unos impresionantes porcentajes del 61,73% en tiros de campo y 39,53% desde el triple, liderando a unos Bucks muy competitivos.
Nikola Jokic firmó otra campaña total con 23,18 puntos, 10,90 rebotes y 5,45 asistencias, manteniéndose como el gran cerebro ofensivo de la competición.
Victor Wembanyama continuó redefiniendo el impacto defensivo desde Brooklyn, promediando 3,33 tapones por partido mientras añadía más de 21 puntos y 10 rebotes.
Tampoco se quedaron atrás nombres como Jayson Tatum, máximo anotador de la liga con 28,23 puntos por noche y un extraordinario 43,03% en triples; Anthony Davis, dominante en ambos lados de la pista; o un Kevin Durant que volvió a rozar la excelencia ofensiva en Cleveland con 27,44 puntos y más de un 55% en tiros de campo.
Sin embargo, el contexto competitivo terminó marcando diferencias. Mientras otros candidatos brillaron individualmente, Shai consiguió trasladar ese dominio directamente al éxito colectivo de Denver.
La consolidación definitiva de una superestrella
Hace tiempo que Gilgeous-Alexander dejó de ser únicamente una estrella emergente. Esta temporada confirmó definitivamente su entrada en el escalón más alto de la LBPS. Su capacidad para decidir partidos en finales apretados, controlar el ritmo ofensivo y castigar defensas de cualquier tipo convirtió cada posesión de Denver en una amenaza constante. Y lo hizo sin necesidad de monopolizar el balón ni inflar artificialmente sus estadísticas. El premio también supone un reconocimiento al proyecto de unos Nuggets que han construido una maquinaria prácticamente perfecta alrededor de él, con piezas como Evan Mobley aportando equilibrio interior y una estructura táctica que permitió explotar al máximo las virtudes de su estrella. Ahora, con el MVP ya en sus manos, el siguiente objetivo es evidente: transformar una temporada regular histórica en un campeonato que confirme a estos Nuggets como una de las grandes dinastías recientes de la LBPS.


