LOS RAPTORS DAN LA SORPRESA EN CHICAGO

MVP: Jayson Tatum – Utah Jazz (51 puntos, 11 rebotes, 5 asistencias, 1 robo y 3 tapones)

Victoria sufrida de los Jazz que, si al final se consiguió, hay que buscar un claro responsable, Jayson Tatum, una auténtica amenaza por dentro y por fuera, destacando también en defensa con 3 tapones. Sus 9 de 14 en triples fueron absolutamente demoledores para su rival.

Denver Nuggets – Minnesota Timberwolves (1-0)

Los Nuggets se llevaron un partido de ritmo alto y muchas rachas, pero acabaron imponiéndose con más pegada y mejor cierre para firmar el 117-104. El duelo fue muy parejo en la primera mitad y no se rompió hasta el tramo final, cuando Denver enlazó varias acciones positivas y dejó sin respuesta al rival. Minnesota arrancó mejor, con varios ataques bien resueltos desde el perímetro y una buena circulación para castigar la presión a toda pista de Denver. Los Nuggets, sin embargo, se mantuvieron cerca gracias a la producción de Shai Gilgeous-Alexander y a la actividad de Jarrett Allen y Evan Mobley en rebote y finalización. El encuentro llegó igualado al descanso y siguió abierto durante buena parte del tercer cuarto, con alternancia constante en el marcador. A partir del último periodo, Denver encontró más consistencia ofensiva: castigó pérdidas, generó canastas fáciles en transición y abrió una renta que ya resultó definitiva. Denver ganó por eficacia y equilibrio: 43 de 100 en tiros de campo y 9 de 25 en triples, frente al 41 de 89 y 13 de 39 de Minnesota. También tuvo un reparto más limpio de balón, con 27 asistencias y solo 13 pérdidas, mientras que los Timberwolves cerraron con 24 asistencias, 19 pérdidas y 6 tapones recibidos, una señal de que les costó más generar ventajas estables. A nivel individual, el gran referente fue Shai Gilgeous-Alexander, que sostuvo a Denver con una actuación muy completa, mientras que Jarrett Allen aportó presencia interior y Evan Mobley sumó en ambos lados de la pista. Del lado de Minnesota, Karl-Anthony Towns apareció como foco ofensivo y Jalen Brunson sostuvo varios tramos de anotación, pero no bastó para frenar el empuje local. La sensación que deja el partido es la de un choque igualado durante tres cuartos, roto por la mayor continuidad de Denver en los minutos decisivos. Minnesota compitió bien durante muchos tramos, pero el volumen de triple y la mejor gestión final del balón acabaron marcando la diferencia.

Utah Jazz – Phoenix Suns (1-0)

Utah salió mucho más agresivo y marcó territorio desde el inicio con una defensa intensa, presión a toda pista y un ataque muy fluido. La primera brecha grande llegó muy pronto: los Jazz se pusieron 31-21 al final del primer cuarto, apoyados en la puntería exterior y en la capacidad de Jayson Tatum para generar ventajas desde varias zonas. En ese tramo inicial, Bennedict Mathurin, Ja Morant y Tatum castigaron una y otra vez las ayudas tardías de Phoenix, mientras que los Suns dependieron sobre todo de Cade Cunningham y Desmond Bane para no perder del todo el hilo. Utah, además, mezcló bien transiciones, cortes y acciones en estático para castigar cada error rival. Phoenix reaccionó en el segundo cuarto y logró meterse de lleno en el partido, con mejores decisiones en ataque y más presencia de Cade Cunningham como organizador. Los Suns fueron recortando la diferencia hasta llegar a empatar el encuentro en varios momentos, e incluso apretar el marcador antes del descanso. Aun así, el cierre de la primera parte fue favorable a Utah, que llegó al descanso con una ligera ventaja de 56-55 tras una última canasta de James Harden sobre la bocina del cuarto. Ese detalle fue importante porque evitó que Phoenix se marchara por delante tras su mejor tramo del segundo periodo. El partido se rompió de verdad en el tercer cuarto, cuando Utah firmó su mejor tramo ofensivo y abrió una renta muy seria. Con Tatum dominando desde el perímetro y el poste, Harden encontrando líneas de pase y Mathurin aportando puntos en transición y en segundas opciones, los Jazz se dispararon hasta ventajas amplias, llegando a irse a 93-76 antes de entrar en el tramo final. Phoenix tuvo problemas para sostener el ritmo y empezó a depender demasiado de acciones aisladas de Desmond Bane y Cade Cunningham. Utah, en cambio, sostuvo la producción con más continuidad, y eso le permitió llegar al último cuarto con un colchón que parecía cómodo, aunque no definitivo. Los Suns no se rindieron y encadenaron una remontada seria en el último periodo, reduciendo la diferencia hasta colocarse cerca en varias fases del cierre. Cunningham siguió empujando, Bane mantuvo la amenaza exterior y Phoenix logró ponerse a tiro con el 119-116, lo que obligó a Utah a gestionar muy bien los últimos ataques. La sentencia llegó desde la línea de tiros libres y con una última defensa que cerró el partido. El intento final de triple de Ausar Thompson no entró y el rebote acabó sentenciando el 122-116 definitivo para los Jazz. Jayson Tatum fue el gran nombre de la noche y acabó como jugador del partido, con 51 puntos y 11 rebotes. Además, James Harden repartió 6 asistencias y sostuvo buena parte de la creación ofensiva de Utah. En Phoenix, el liderazgo anotador fue de Desmond Bane, con 29 puntos, mientras que Cade Cunningham firmó un doble doble de organización con 10 asistencias y Jaden McDaniels destacó en el rebote con 7 capturas. A nivel colectivo, la lectura del partido es clara: Utah tuvo más continuidad ofensiva en los momentos decisivos, y cuando Phoenix apretó al final, ya no le quedó margen suficiente para completar la remontada.

New Orleans Pelicans – Los Angeles Lakers (1-0)

Los Pelicans salieron con una intensidad demoledora y cerraron el primer cuarto con un parcial de 23-8 que prácticamente marcó el guion del partido. Los Lakers no encontraron ningún ritmo ofensivo en esos primeros minutos, cometieron errores en ataque y sufrieron una defensa de New Orleans muy activa. Damian Lillard y Donte DiVincenzo fueron los motores del juego pelicano en ese arranque, mientras que Luka Doncic intentó sin éxito despertar a los suyos desde el perímetro. El segundo cuarto fue más equilibrado. Los Lakers mejoraron sensiblemente con más participación de John Collins y Luke Kennard, y lograron recortar algo la diferencia. Pero los Pelicans respondieron cada vez que Los Ángeles se acercaban, y llegaron al descanso con un cómodo 53-40, una renta construida con solidez y sin necesitar grandes rachas puntuales. Los Lakers salieron transformados del vestuario y protagonizaron el mejor tramo del partido en el tercer cuarto: 44 puntos anotados, su mejor periodo con diferencia, que les permitió recortar de forma seria. Luka Doncic tomó mucho más peso y John Collins acompañó desde el juego interior. New Orleans, que había dominado con comodidad, tuvo que apretar más para no ver cómo la ventaja se evaporaba del todo. El cuarto final fue el más igualado, con los Lakers llegando a ponerse a tiro en varias fases del cierre. Sin embargo, los Pelicans tuvieron más recursos para gestionar esos momentos de tensión: Lillard apareció en las posesiones importantes, y Michael Porter fue un problema constante tanto en ataque como en el rebote. El 112-105 final reflejó la superioridad de New Orleans a lo largo de los 48 minutos, aunque Los Ángeles Lakers nunca se rindieron. El MVP fue Michael Porter, que cerró con 22 puntos (7/11 en tiros, 5/8 en triples) y 12 rebotes, siendo el gran referente de los Pelicans en los momentos de mayor tensión. Damian Lillard lideró en anotación con 25 puntos y fue perfecto desde la línea del tiro libre (10/10), añadiendo además 5 asistencias. Donte DiVincenzo aportó 19 puntos. En los Lakers, Luka Doncic fue el máximo anotador con 25 puntos, aunque con un +/- de -14 que refleja los problemas del equipo cuando él estuvo en pista. John Collins añadió 17 puntos y 5 rebotes, y Luke Kennard contribuyó con 17 puntos en 28 minutos. A nivel colectivo, los Lakers tiraron con un 46,7% en campo pero no pudieron compensar el abismo del primer cuarto ni la consistencia de New Orleans a lo largo de todo el partido.

San Antonio Spurs – Oklahoma City Thunder (1-0)

El partido arrancó con los Thunder tomando las riendas desde el primer minuto. Donovan Mitchell fue el gran motor ofensivo de Oklahoma City en el primer cuarto, anotando con facilidad tanto desde el perímetro como en penetración y sumando canastas desde los tiros libres tras varios contactos. Amen Thompson y Tyrese Haliburton también aparecieron pronto para ampliar la ventaja, y San Antonio, pese a intentar mantenerse en el partido con LaMelo Ball, Nikola Jokic y Austin Reaves, llegó al final del primer cuarto por detrás: 29-32 en el marcador. El segundo cuarto fue un empate perfecto: ambos equipos anotaron exactamente 24 puntos, y el partido llegó al descanso con los Spurs por detrás por un ajustado 53-56. San Antonio pudo recortar en varios momentos gracias a la producción de Jokic y a algunos triples de LaMelo Ball, pero Oklahoma City respondió cada vez con sus titulares, especialmente con Pascal Siakam, que fue muy activo en ese segundo cuarto. El tercer cuarto fue el más abierto y dramático del partido. Ambos equipos se intercambiaron rachas largas: los Thunder llegaron a abrir una diferencia de ocho puntos (55-63), pero los Spurs reaccionaron con buen juego en transición y varios triples clave, entre ellos uno de LaMelo Ball que colocó el 71-72 con menos de tres minutos por delante. En el tramo final del cuarto, los banquillos tomaron protagonismo con jugadores como Herbert Jones, Alex Sarr, Grayson Allen, Mike Conley, Kevin Huerter y Santi Aldama, y el marcador llegó a estar igualado 81-81 antes de que los Thunder cerraran el cuarto con dos puntos de ventaja: 81-83. El último cuarto fue un intercambio de golpes sin tregua. Los Spurs arrancaron mejor y tomaron la delantera con un triple de Jokic y otras acciones de Reaves y Jalen Suggs. Los Thunder respondieron cada vez, con Amen Thompson, Donovan Mitchell y Alex Sarr manteniendo siempre a Oklahoma City en el partido. El marcador estuvo igualado en múltiples ocasiones —86-85, 94-93, 96-96, 99-98, 102-100— y nunca hubo más de cuatro o cinco puntos de diferencia. En los instantes finales, con el marcador en 106-104 para los Spurs, Nikola Jokic robó un pase decisivo a Pascal Siakam que pudo haber significado el empate o la ventaja para los Thunder. Los tiros libres de Robert Williams no entraron, pero la defensa de San Antonio aguantó y los intentos finales de los Thunder —incluyendo un triple fallado de Grayson Allen— no encontraron el aro. El 108-106 final reflejó un partido extraordinariamente igualado de principio a fin. El MVP fue Nikola Jokic, que firmó una actuación monumental con 33 puntos (13/24 en tiros, 4/9 en triples), 9 rebotes, 2 asistencias y 3 robos de balón en 39 minutos, con un protagonismo decisivo en los momentos de mayor tensión. Austin Reaves fue el segundo mejor de los Spurs con 18 puntos y un destacadísimo 6/6 desde la línea de personal, además de 10 asistencias, siendo el gran organizador del juego exterior. LaMelo Ball añadió 17 puntos, 6 rebotes y 7 asistencias, y Jalen Suggs contribuyó con 13 puntos en 33 minutos. En los Thunder, Donovan Mitchell y Tyrese Haliburton lideraron con 17 puntos cada uno, aunque Haliburton fue el más activo con 7/18 en tiros y 5 asistencias. Pascal Siakam aportó 18 puntos, 6 rebotes y 2 asistencias en 34 minutos, y Amen Thompson cerró con 17 puntos y 10 rebotes. A nivel colectivo, los Thunder tiraron mejor en porcentaje (47,6% frente al 43,8% de los Spurs), pero los de San Antonio fueron más eficientes desde el triple, y ese margen en los momentos decisivos acabó siendo determinante.

Brooklyn Nets – Indiana Pacers (1-0)

Los Nets arrancaron con una intensidad defensiva muy alta y una circulación ofensiva que Indiana no supo frenar en los primeros compases. Victor Wembanyama ganó el salto inicial y Brooklyn tomó las riendas desde el principio, con Dyson Daniels, Lonzo Ball y Jaylen Brown anotando con fluidez y el propio Wembanyama siendo una amenaza constante tanto en el poste como en el perímetro. Los Pacers intentaron responder con Terry Rozier y Ty Jerome, que encadenaron varios triples para mantenerse en el partido, y lograron recortar hasta el 25-23 en los instantes finales del primer cuarto. El cierre fue favorable a los Nets: 27-25 al término de los doce primeros minutos. El segundo cuarto comenzó con los Pacers tomando la delantera por primera vez. Con los banquillos en pista, Indiana aprovechó varios robos y segundas oportunidades para ponerse por delante, llegando al 27-31. Los Nets respondieron desde el banquillo con Reed Sheppard y Lauri Markkanen, que empujaron para recuperar la ventaja. El partido fue alternándose con rachas de ambos equipos, hasta que Brooklyn encadenó su mejor tramo del periodo con varias canastas seguidas de Wembanyama, Markkanen y Brown para abrir una renta que ya no soltó: los Nets llegaron al descanso con un ajustado 58-54, fruto de un parcial final muy sólido en los últimos minutos del cuarto. Tras el descanso, los Nets salieron con más energía y fueron ampliando gradualmente la diferencia. Wembanyama siguió siendo el gran problema para Indiana tanto en ataque como en defensa, bloqueando tiros y generando ventajas en el poste. Jaylen Brown también tuvo un tramo muy productivo, y la defensa de zona que planteó Brooklyn dificultó el juego exterior de los Pacers, que dependieron en exceso de las acciones individuales de Nikola Vucevic y Ty Jerome. Con Indiana sin encontrar respuestas colectivas, los Nets cerraron el tercer cuarto con un parcial de 24-16 que les dio una renta muy sólida: 82-70 en el marcador. El último cuarto fue un trámite para Brooklyn. Los Nets administraron bien la ventaja, siguieron anotando con fluidez desde múltiples posiciones y no permitieron ningún acercamiento serio de Indiana. Los Pacers intentaron reducir distancias con algunas canastas de Vucevic y Derik Queen, pero el marcador nunca estuvo en duda. El 107-92 final reflejó una superioridad clara y sostenida de los Nets durante toda la segunda mitad. El MVP fue Victor Wembanyama, que firmó una actuación dominante con 28 puntos (10/13 en tiros, 1/1 en triples), 13 rebotes, 5 asistencias y 1 robo en 43 minutos, siendo el factor diferencial en todas las facetas del juego. Jaylen Brown acompañó con 23 puntos (9/27 en tiros, 3/12 en triples) y 6 rebotes, y Lauri Markkanen cerró con 21 puntos (8/17 en tiros) y 11 rebotes, formando un trío titular muy completo. Lonzo Ball añadió 21 puntos y 8 asistencias como gran director del juego exterior, y Dyson Daniels contribuyó con 5 puntos y 5 rebotes en 37 minutos. En los Pacers, Terry Rozier aportó 16 puntos (6/18 en tiros), pero con un +/- de -5 que refleja las dificultades del equipo. Nikola Vucevic cerró con 17 puntos y 6 rebotes, y Ty Jerome aportó 13 puntos. A nivel colectivo, los Pacers tiraron con un pobre 25,7% en triples (9/35), lo que explica en buena medida la diferencia final: Brooklyn fue mucho más eficiente (48,2% en campo) y castigó cada error rival con mayor contundencia.

Milwaukee Bucks – Orlando Magic (1-0)

Milwaukee salió con una intensidad arrolladora y dejó muy claro desde los primeros minutos que no iba a haber partido. Jimmy Butler abrió el marcador con una bandeja y un tiro libre adicional tras ser golpeado, y los Bucks encadenaron una racha de 34-22 en el primer cuarto que ya marcó el tono del encuentro. Giannis Antetokounmpo fue una pesadilla constante en el poste bajo, completando mates, generando faltas y distribuyendo para sus compañeros. Orlando intentó aguantar con varios triples de Keon Ellis y Delon Wright, pero Milwaukee respondía cada vez con más contundencia. El segundo cuarto fue más trabado en los primeros compases, con el banquillo de Orlando encontrando algo de ritmo. Sin embargo, los Bucks volvieron a encajar la marcha en la segunda mitad del cuarto, con Giannis dominando el interior y varios jugadores del banquillo —Kris Dunn, Aaron Wiggins, Amir Coffey— aportando energía y puntos clave. Milwaukee cerró el parcial de cuarto 26-19 para irse al descanso con una ventaja muy cómoda de 60-41. Orlando no encontró respuestas ni desde el triple ni en el uno contra uno frente a la defensa físicamente superior de Milwaukee. La segunda mitad comenzó con los Bucks siguiendo donde lo habían dejado. Giannis continuó siendo el eje de todo el juego ofensivo de Milwaukee, y Jimmy Butler también apareció con acciones clave. Los parciales de los Bucks en el tercer cuarto fueron demoledores: llegaron a ponerse 78-50, 82-54 y 95-62, con una racha espectacular que incluía triples de Naz Reid y Aaron Nesmith, mates de Giannis y una presión defensiva constante que asfixió completamente a Orlando. El tercer cuarto cerró 95-62, con un parcial de 35-21 que fue el mejor de los Bucks en el partido. El último cuarto fue un trámite con los banquillos de ambos equipos en pista durante la mayor parte del tiempo. Los Bucks administraron cómodamente la ventaja y alcanzaron el marcador definitivo con rotaciones profundas, dejando descansar a sus titulares. Orlando, ya con el resultado decidido, cerró el cuarto con 31 puntos —su mejor parcial del partido— gracias a acciones de DeMar DeRozan, Jaylen Nowell y Russell Westbrook, pero todo fue a destiempo. El MVP fue Giannis Antetokounmpo, que firmó 20 puntos (8/10 en tiros, con 4/4 en tiros libres), 10 rebotes y 4 asistencias en 28 minutos, dominando el interior con su habitual combinación de fuerza, verticalidad y lectura del juego. Naz Reid completó una gran actuación con 19 puntos (8/12 en tiros) y 5 rebotes. Jimmy Butler aportó 10 puntos y 7 asistencias en 31 minutos como gran director del juego de Milwaukee. Aaron Wiggins añadió 18 puntos (6/13) y 4 rebotes, y Kris Dunn contribuyó con 12 puntos y 3 asistencias desde el banquillo. En Orlando, Jaylen Nowell fue el máximo anotador del equipo con 17 puntos (7/15 en tiros) y 6 rebotes. DeMar DeRozan sumó 15 puntos y lideró en asistencias con 4, y Keon Ellis aportó 11 puntos con 4/6 en tiros. A nivel colectivo, los números de los Magic reflejan la magnitud de la derrota: 39,5% en campo. Milwaukee, con un 50% en campo y 10 tapones, fue superior en todas las facetas del juego.

Cleveland Cavaliers – Atlanta Hawks (1-0)

Los Cavaliers no dejaron ninguna duda desde el primer minuto. Con Kevin Durant y LeBron James marcando el ritmo desde el interior y el perímetro, y con Jordan McLaughlin y Derrick White fluidísimos en la distribución, Cleveland encadenó una racha de acciones de altísima calidad que dejó a Atlanta sin respuesta. El quinteto titular de los Hawks intentó aguantar con triples de Buddy Hield y alguna acción de Jalen Johnson, pero los Cavaliers respondían cada vez con más contundencia. Al final del primer cuarto, el marcador ya era elocuente: 32-15, con los sustitutos de Cleveland —Klay Thompson y Chris Boucher— aportando puntos importantes en los últimos compases del periodo, incluyendo dos triples de Thompson al cierre. Lejos de aflojar, Cleveland amplió todavía más la renta en el segundo cuarto. LeBron James tomó el mando ofensivo y anotó desde varios puntos del campo, Derrick White siguió siendo un distribuidor excepcional y Kevin Durant continuó castigando desde el poste y en penetración. Atlanta, con los banquillos rotando sin encontrar soluciones, llegó a verse 49-21 e incluso 67-34 en el marcador. Los Hawks fueron incapaces de encadenar dos posesiones positivas seguidas y el descanso cerró con un marcador de 67-40 que ya hacía inviable cualquier remontada. La segunda mitad comenzó con los titulares de Cleveland retomando el control. LeBron y Durant siguieron siendo intratables, y la defensa de los Cavaliers —con una presión a toda pista muy activa— generó numerosas pérdidas que se convirtieron en puntos fáciles. Los Hawks lograron acercarse muy levemente con algunos triples de Buddy Hield y Bobby Portis en los momentos de menor concentración rival, pero Cleveland nunca permitió que Atlanta bajara del 25 de desventaja. El tercer cuarto cerró 94-67, con un parcial de 27-27 que muestra la resistencia de los Hawks, aunque ya sin opciones reales de volver al partido. Con el partido completamente sentenciado, los Cavaliers rotaron profundamente su banquillo para los últimos doce minutos. Klay Thompson, Justin Champagnie, Jared Butler y Chris Boucher se encargaron de sostener el marcador, mientras que Atlanta aprovechó el menor ritmo rival para anotar algunos puntos de cara al marcador final. El resultado definitivo, 121-85, reflejó una superioridad aplastante de Cleveland en todas las fases del juego. El MVP fue LeBron James, que cerró con 19 puntos (7/9 en tiros, con 4/4 en tiros libres), 5 rebotes, 3 asistencias y 1 robo en 29 minutos, siendo el gran eje del juego de Cleveland con una eficiencia impecable. Kevin Durant acompañó con 14 puntos (5/14 en tiros) y 4 rebotes en 29 minutos. Thomas Bryant fue el mejor reboteador de los Cavaliers con 11 capturas y añadió 12 puntos. Klay Thompson brilló desde el banquillo con 13 puntos (5/9 en tiros, 3/4 en triples) y Jordan McLaughlin lideró en asistencias con 7 en 20 minutos. A nivel colectivo, los Cavaliers firmaron un espectacular 62,5% en campo (50/80), con un perfecto 100% desde el tiro libre (14/14). En los Hawks, Bobby Portis fue el máximo anotador con 18 puntos (9/17 en tiros) y 5 rebotes. Buddy Hield sumó 12 puntos con 2/6 en triples, y Chris Paul lideró en asistencias con 7, aunque con solo 3 puntos en 23 minutos. Los números colectivos de Atlanta reflejan la magnitud de la derrota: 38,9% en campo, 16% en triples (4/25) y un +/- individual devastador para todos sus jugadores.

Chicago Bulls – Toronto Raptors (0-1)

Los Bulls arrancaron con mucha determinación y tomaron el control del partido desde los primeros minutos. Devin Vassell fue el gran protagonista del ataque de Chicago en el primer cuarto, anotando desde varios puntos del campo y ayudándose de la complicidad con Jaden Ivey y Scottie Barnes. Los Raptors, con Anthony Davis tratando de imponer su presencia interior y Nikola Topic como motor del juego, intentaron seguir el ritmo pero no pudieron evitar que los Bulls cerraran el primer cuarto con ventaja: 30-22. En el segundo cuarto Chicago siguió mandando y amplió la diferencia hasta ventajas cercanas a los 15 puntos, llegando al 57-40 y al 63-50. Shaedon Sharpe se sumó al festín anotador con varios triples importantes, y el banquillo de los Bulls también aportó con Paul George y Drew Eubanks. Toronto fue recortando en los últimos minutos del cuarto gracias a un Josh Hart muy activo en rebote y anotación, y a triples de Al Horford desde el banquillo, llegando al descanso con el 65-53 en el marcador. La segunda mitad cambió el guion del partido por completo. Toronto salió con más intensidad, con Anthony Davis dominando el interior y Nikola Topic y Josh Hart más acertados. Los Raptors fueron recortando poco a poco la diferencia a lo largo del tercer cuarto, con Josh Hart encadenando triples clave y Nikola Jovic aportando puntos desde el banquillo. Al final del tercer cuarto, los Raptors habían transformado el partido completamente: 82-74, con un parcial de 21-17 que devolvía la vida al encuentro. El cuarto final fue el más igualado y emocionante de todos. Los Raptors comenzaron remontando y se pusieron por primera vez por delante en el marcador a lo largo del cuarto, con el marcador moviéndose de forma frenética: 84-81, 84-83, 86-86, 88-88, 88-90, 91-92, 94-92, 101-103. Chicago respondió cada vez con acciones individuales de Jaden Ivey y Devin Vassell, pero Toronto encontró respuesta constante a través de Josh Hart, Kevin Porter y Anthony Davis. Con el marcador a 103-103 a menos de dos minutos del final, Toronto logró las canastas decisivas para cerrar el 111-107 en un final de altísima tensión. El MVP fue Anthony Davis, que firmó una actuación dominante con 27 puntos (12/19 en tiros), 10 rebotes, 3 asistencias y 4 tapones en 36 minutos, siendo el factor diferencial de Toronto en los momentos decisivos. Josh Hart completó un partido excepcional con 10 puntos, 13 rebotes y 1 asistencia en 30 minutos, siendo el mejor reboteador de los Raptors. Nikola Topic lideró en asistencias con 12 en 37 minutos, añadiendo 11 puntos. Al Horford sumó 12 puntos (4/8 en tiros, 4/5 en triples) desde el banquillo, y Nikola Jovic aportó 12 puntos como sexto hombre. En los Bulls, Devin Vassell fue el máximo anotador con 27 puntos (11/26 en tiros, 3/13 en triples), sosteniendo el ataque de Chicago durante los 40 minutos que estuvo en pista. Jaden Ivey cerró con 20 puntos (9/15 en tiros) y 11 rebotes, siendo el más completo de los Bulls. Scottie Barnes y Shaedon Sharpe aportaron 16 puntos cada uno. A nivel colectivo, los Bulls fueron ligeramente superiores en porcentaje de campo (47,8% frente al 47,3% de Toronto), pero los Raptors fueron más demoledores desde el triple con 19 de 39 frente al 7 de 29 de su rival.